Publicado: 23 de Febrero de 2018 a las 11:59

El abono orgánico es el término usado para la mezcla de materiales que se obtienen de la degradación y mineralización de residuos orgánicos de origen animal (estiércoles), vegetal (restos de cosechas) e industrial (lodos de depuradoras) que se aplican a los suelos con el propósito mejorar las características químicas, físicas y biológicas, ya que aporta nutrientes, modifica la estructura y activa e incrementa la actividad microbiana de la tierra, son ricos en materia orgánica, energía y microorganismos, pero bajo en elementos inorgánicos.

El abono puede aplicarse de manera sólida o líquida. Si lo aplicamos en modo sólido, la forma adecuada es abriendo superficialmente una zona alrededor de la planta con un rastrillo, y esparcir una pequeña capa de abono en ella, procurando que éste se mezcle con la tierra. Luego, regar inmediatamente para que se integre.

En caso de aplicar el abono de forma líquida, mezclar el mismo con una parte de agua, colocarlo en un pulverizador y esparcirlo sobre la planta. Cuidar especialmente la cantidad de producto que se rocía, ya que en este tipo de aplicación es muy fácil excederse.

TIPOS DE ABONO

Debido a que necesitan de una transformación previa para ser aprovechados por la tierra y la planta, su acción efectiva lleva algo de tiempo. Los abonos orgánicos más utilizados son:

Mantillo. Producto de la fermentación de estiércol. Siempre debe aplicarse mezclado con tierra para no dañar la planta.

Compost. Mezcla de materia orgánica, ya descompuesta. Es muy empleada como fertilizante natural, y una de sus fuertes ventajas es el aporte que hace de humus a la tierra. Colabora activamente en mantener la buena estructura del terreno.

ABONO ORGÁNICO HECHO EN CASA.

Es posible hacer el propio abono, y para ello se pueden utilizar los desechos orgánicos de la comida. También pueden emplearse periódicos, fibras textiles naturales y hasta cenizas de madera.