La llegada del calor exige cambiar el ritmo de trabajo en el jardín. Los días son más largos, y las plantas y el terreno reciben mayor luz solar, en tiempo e intensidad.

·        Los riegos han de ser más abundantes, y sobre todo, se harán fuera de las horas de mayor intensidad solar.

·        Cortar las flores que van marchitándose en las plantas. Así mantenemos la higiene de la planta y cuidamos su buen crecimiento y mantenimiento.

·        Es tiempo de comenzar a sacar a exteriores las especies que se han mantenido en interiores, siempre de manera paulatina, favoreciendo su progresiva habituación, y cuidando de mantenerlas a la sombra.

·        Controlar la aparición de cochinillas, pulgones, y otros insectos que pueden dañar las plantas.

·        Poda de setos y arbustos perennes.

·        Césped: cortar la hierba una vez por semana, regar con abundancia y frecuentemente.

Publicado: 21 de Junio de 2017